sábado, 6 de agosto de 2016

Niño Venezolano

La crisis en Venezuela, es la mirada de mi madre abriendo la nevera extrañando el tiempo donde podía escoger entre arepas o papas fritas pa´ nosotros sorprender, es la cola en la bodega de la esquina y el mandado a esperar el pan, corriendo por el barrio por que mataron a alguien que se quería llevar algo que no era de él. La crisis en Venezuela, es mi padre saliendo a trabajar, esperando que salga el vecino pa´ bajar juntos como ayer, siempre con la señal de la cruz, un vaso de agua y un gran abrazo de oso como si no lo voy a volver a ver. La crisis en Venezuela, es mi hermano, comprando un pasaje sin saber que destino tomar, con su bolso en la mano, y una propuesta de ayudar, lagrimas en los ojos y la pelota que le dio papá, cuando jugaban en el barrio el béisbol profesional. La crisis en Venezuela, es asistir a mi escuela y notar, que dos amigos míos, no han venido desde hace más de un mes, que el pupitre y las luces, se mudaron a casa de Miguel, después que ahora se la pasa con la mala junta de Abel, y que cada vez que le cuento a mamá, lo que hace es llorar, como cuando me quedo dormido sin comer porque no hay na´.

Niño Venezolano

La crisis en Venezuela, es la mirada de mi madre abriendo la nevera extrañando el tiempo donde podía escoger entre arepas o papas fritas pa´ nosotros sorprender, es la cola en la bodega de la esquina y el mandado a esperar el pan, corriendo por el barrio por que mataron a alguien que se quería llevar algo que no era de él. La crisis en Venezuela, es mi padre saliendo a trabajar, esperando que salga el vecino pa´ bajar juntos como ayer, siempre con la señal de la cruz, un vaso de agua y un gran abrazo de oso como si no lo voy a volver a ver. La crisis en Venezuela, es mi hermano, comprando un pasaje sin saber que destino tomar, con su bolso en la mano, y una propuesta de ayudar, lagrimas en los ojos y la pelota que le dio papá, cuando jugaban en el barrio el béisbol profesional. La crisis en Venezuela, es asistir a mi escuela y notar, que dos amigos míos, no han venido desde hace más de un mes, que el pupitre y las luces, se mudaron a casa de Miguel, después que ahora se la pasa con la mala junta de Abel, y que cada vez que le cuento a mamá, lo que hace es llorar, como cuando me quedo dormido sin comer porque no hay na´.